Cierre de Fate desata incidentes: empleados toman la fábrica y detienen a un delegado gremial

La decisión de cerrar definitivamente la planta de Fate en San Fernando derivó en una jornada de alta tensión dentro y fuera del predio industrial. Tras confirmarse la desvinculación de 920 trabajadores, empleados y representantes sindicales protagonizaron una protesta que incluyó el ingreso al establecimiento y enfrentamientos con presencia policial.
En medio del operativo, fue detenido el delegado gremial Alejandro Crespo, junto a otras personas que participaron de la irrupción al predio. La Policía Bonaerense indicó que el ingreso se produjo tras el corte del alambrado perimetral y que la actuación judicial quedó encuadrada bajo la figura de turbación de la propiedad, por disposición del fiscal interviniente.
Toma, techos y fábrica rodeada
La protesta escaló rápidamente. Algunos trabajadores subieron a los techos de los galpones como forma de visibilizar el conflicto, mientras otros permanecieron dentro del predio en señal de ocupación. La planta quedó rodeada por efectivos policiales para impedir nuevos ingresos y preservar las instalaciones.
Desde el sindicato del neumático sostienen que el cierre es “ilegal” y que la empresa no habría agotado las instancias administrativas correspondientes ante una medida de esta magnitud. El gremio denuncia que la decisión se adoptó de manera unilateral y sin garantizar una negociación previa integral.
Un conflicto que venía gestándose
El desenlace no fue sorpresivo para el sector. Fate atravesaba un proceso de ajuste desde hace varios años. Desde 2019 se registraron recortes de personal y reducciones de turnos. En 2024 la empresa había iniciado un Procedimiento Preventivo de Crisis tras registrar pérdidas millonarias, en un contexto marcado por:
- Caída del consumo interno
- Apertura de importaciones
- Pérdida de mercados externos
- Conflictos gremiales prolongados
La empresa argumentó que el escenario económico tornó inviable la continuidad operativa, pese a los intentos de reorganización productiva. Según comunicó, las indemnizaciones y haberes pendientes serán abonados conforme a la ley.
Impacto social y laboral
El cierre afecta directamente a 920 trabajadores, muchos con más de dos décadas de antigüedad y un promedio de edad cercano a los 45 años. La situación genera fuerte preocupación en San Fernando y en el cordón industrial bonaerense, donde la planta era uno de los principales empleadores del sector manufacturero.
El conflicto continúa abierto. Mientras el gremio evalúa nuevas medidas de fuerza y acciones judiciales, el predio permanece bajo custodia policial y el futuro de la planta es incierto.



