Héctor Flores advirtió sobre el desfinanciamiento universitario: “Estamos ajustando en calidad educativa”

El decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales (FCEJS), magíster Héctor Flores, analizó la crítica situación que atraviesan las universidades públicas argentinas. Denunció un importante déficit presupuestario, el deterioro de los salarios docentes y las dificultades económicas que llevan a numerosos estudiantes a abandonar sus carreras. También alertó sobre los problemas de salud mental entre los jóvenes y destacó el compromiso de la comunidad universitaria para sostener el funcionamiento de las instituciones.
En una extensa entrevista realizada por Javier Furlotti para La Mañana de Mercedes, desde el campus universitario de Villa Mercedes, el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales, magíster Héctor Flores, expresó su preocupación por la situación que atraviesa el sistema universitario público argentino.
El encuentro se produjo en el contexto de la quinta marcha federal en defensa de la universidad pública, una movilización que volvió a reunir a docentes, no docentes, estudiantes y distintos sectores de la sociedad en reclamo de mayor financiamiento para la educación superior.
Flores sostuvo que las dificultades económicas se han profundizado y cuestionó la política del Gobierno nacional hacia las universidades, al considerar que existe una confrontación que excede ampliamente la discusión presupuestaria.
Según explicó, el conflicto también involucra distintas concepciones sobre el papel de la educación, la ciencia y el conocimiento en el desarrollo del país.
Un presupuesto que no alcanza para sostener el funcionamiento
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo relacionado con el financiamiento universitario y las dificultades que enfrentan las instituciones para afrontar sus gastos cotidianos.
Flores señaló que, en el caso particular de su institución, existe un desfasaje presupuestario cercano al 35%, situación que condiciona la planificación y el mantenimiento de las actividades académicas.
También cuestionó el proyecto presupuestario nacional para 2027, al afirmar que contempla recursos aproximadamente un 33% inferiores a los requeridos por las universidades para garantizar su funcionamiento.
El decano explicó que las instituciones deben afrontar aumentos en servicios esenciales, mantenimiento edilicio, equipamiento tecnológico e insumos académicos, mientras los recursos disponibles resultan insuficientes.
En ese sentido, advirtió que el problema ya no consiste solamente en postergar inversiones o proyectos de ampliación, sino en las dificultades para conservar adecuadamente la infraestructura y el equipamiento existentes.
La imposibilidad de renovar computadoras, adquirir materiales para laboratorios o reemplazar equipos deteriorados termina afectando directamente las condiciones en las que se desarrolla la enseñanza.
Para Flores, el ajuste presupuestario tiene consecuencias que van mucho más allá de los números administrativos.
Salarios deteriorados y docentes obligados a buscar otros ingresos
Otro aspecto que generó preocupación fue la situación salarial de los trabajadores universitarios.
El decano aseguró que una parte importante del personal docente y no docente percibe ingresos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.
Destacó que, pese a esas dificultades, las universidades continúan funcionando gracias al compromiso de sus trabajadores y al acompañamiento de los estudiantes.
Sin embargo, reconoció que ese esfuerzo tiene límites y que numerosos docentes se ven obligados a desarrollar otras actividades laborales para complementar sus ingresos.
Esta situación reduce el tiempo que pueden dedicar a la universidad y afecta especialmente uno de los aspectos que históricamente caracterizaron a las instituciones de Villa Mercedes: el contacto directo entre profesores y estudiantes.
Flores explicó que la atención personalizada, las consultas académicas y el acompañamiento permanente constituyen valores fundamentales de la formación universitaria.
Cuando los docentes deben distribuir su tiempo entre diferentes empleos, esas posibilidades se reducen.
Por eso insistió en que el deterioro presupuestario termina repercutiendo sobre la calidad de la enseñanza, aun cuando toda la comunidad educativa realiza esfuerzos para evitarlo.
La matrícula se sostiene, pero crecen las dificultades para continuar estudiando
Al referirse específicamente a la realidad del campus universitario de Villa Mercedes, Flores explicó que los niveles de ingreso a las facultades FCEJS y FICA se mantienen relativamente estables.
No obstante, identificó una problemática cada vez más preocupante: las dificultades de los estudiantes para permanecer en el sistema universitario.
Según señaló, una parte importante de los casos de abandono está vinculada con problemas económicos.
Aunque existen herramientas de acompañamiento, como el boleto estudiantil gratuito, el comedor universitario, las residencias y distintos sistemas de becas, esas medidas no siempre alcanzan para compensar las dificultades que atraviesan las familias.
El decano relató que algunos estudiantes deben abandonar sus carreras porque sus padres pierden el trabajo, porque el grupo familiar necesita trasladarse o porque simplemente no cuentan con recursos suficientes para continuar estudiando.
Consideró especialmente doloroso que jóvenes con vocación y capacidad académica deban interrumpir su formación por razones ajenas a su desempeño educativo.
Para Flores, la posibilidad de acceder a estudios superiores no debería estar condicionada por la situación económica de cada familia.
La salud mental, otra preocupación dentro de la universidad
Durante la entrevista también se abordó la situación emocional de los estudiantes universitarios y las dificultades que enfrentan para sostener sus proyectos personales y académicos.
Flores confirmó que la facultad comenzó a desarrollar encuentros de acompañamiento en el comedor universitario, con la participación de profesionales de la psicología, trabajadores sociales y acompañantes terapéuticos.
El objetivo es generar espacios de diálogo y contención para estudiantes que atraviesan situaciones de angustia, incertidumbre o dificultades personales.
El decano manifestó su preocupación por el deterioro de la salud mental de los jóvenes y remarcó la necesidad de abordar esta problemática sin ocultarla.
También recordó una experiencia durante su paso por el vicerrectorado, cuando estudiantes de una residencia universitaria solicitaron una reunión para explicar las dificultades que tenían para concentrarse y avanzar en sus estudios.
Según relató, los jóvenes no reclamaban equipamiento ni mejoras materiales, sino la posibilidad de ser escuchados y comprendidos.
A partir de ese episodio, Flores reflexionó sobre la importancia del acompañamiento humano dentro de las instituciones educativas.
El vínculo personal entre docentes y estudiantes
Otro de los ejes de la conversación fue la transformación de las relaciones personales y el impacto de las nuevas tecnologías sobre la comunicación entre los jóvenes.
Flores sostuvo que las redes sociales y las herramientas digitales no siempre reemplazan el contacto directo, especialmente cuando una persona atraviesa dificultades emocionales.
Destacó la importancia de escuchar, conversar y reconocer las señales que pueden indicar que alguien necesita ayuda.
En ese contexto, consideró fundamental preservar el vínculo cercano que históricamente caracterizó a las facultades de Villa Mercedes.
Según explicó, la posibilidad de que un estudiante dialogue directamente con sus profesores y autoridades constituye una fortaleza institucional que debe mantenerse.
Sin embargo, reconoció que las dificultades económicas y la sobrecarga laboral también afectan esos espacios de encuentro.
La defensa de la universidad pública y el futuro del país
Flores vinculó la situación universitaria con un debate más amplio sobre el desarrollo económico, científico y tecnológico de la Argentina.
Sostuvo que los países que lograron transformaciones importantes en sus estructuras productivas apostaron por la educación, la investigación y la innovación.
En ese marco, cuestionó las políticas nacionales que, según su interpretación, afectan a instituciones científicas y tecnológicas.
También defendió la trayectoria de organismos como el INTA y el INTI, al considerar que sus aportes fueron fundamentales para el desarrollo agropecuario e industrial argentino.
Para el decano, la discusión sobre el financiamiento universitario no debe reducirse a una confrontación política, sino que tiene que involucrar una reflexión profunda sobre el modelo de país que se pretende construir.
Auditorías, diálogo y propuestas
En otro tramo de la entrevista, Flores rechazó los cuestionamientos que presentan a las universidades como instituciones que se resisten a los controles administrativos.
Aseguró que existen mecanismos legales de rendición de cuentas y manifestó que las instituciones están dispuestas a someterse a las auditorías correspondientes.
También reconoció que el sistema universitario tiene aspectos que pueden mejorarse, pero sostuvo que esas transformaciones deben surgir del diálogo y de propuestas concretas.
Cuestionó que las diferencias entre el Gobierno nacional y las universidades se traduzcan en restricciones presupuestarias que terminen afectando su funcionamiento.
Un mensaje de continuidad y compromiso
Sobre el cierre, Flores reconoció que resulta difícil anticipar cómo evolucionará la situación política y económica del país.
Sin embargo, expresó su confianza en la continuidad de la universidad pública argentina y en la capacidad de sus comunidades para atravesar momentos adversos.
Destacó que las instituciones universitarias han superado numerosas dificultades a lo largo de su historia y que continuarán cumpliendo un papel fundamental en la formación de profesionales y en el desarrollo de la sociedad.
Finalmente, reivindicó el respeto y el diálogo como principios centrales de su gestión, al señalar que las diferencias deben servir para construir soluciones y no para profundizar enfrentamientos.
La entrevista dejó planteada una preocupación que atraviesa a todo el sistema universitario: cómo garantizar el acceso, la permanencia y la calidad educativa en un escenario de restricciones presupuestarias, deterioro salarial y crecientes dificultades sociales.



