Incendios en Chubut: peritajes confirmaron el uso de combustible y refuerzan la hipótesis de un fuego intencional

La investigación judicial por los incendios forestales que afectan a la cordillera de Chubut dio un giro determinante en las últimas horas. El fiscal general Carlos Díaz Mayer confirmó que los peritajes realizados en el lugar donde se originó el fuego detectaron rastros de combustible, lo que refuerza la hipótesis de un hecho deliberado e intencional.
El incendio se desarrolla principalmente en la zona de Puerto Patriada, con un impacto directo sobre las localidades de Epuyén y El Hoyo, donde ya se registraron evacuaciones masivas y pérdidas materiales significativas.
“Estamos en alerta permanente, sin descanso”, describió Díaz Mayer al referirse a la magnitud del desastre, que ya consumió alrededor de 3.500 hectáreas de bosque nativo. El fiscal, que vive a poco más de un kilómetro de los focos activos, explicó que el humo es constante y oscuro, señal de una quema sostenida que aún no logra ser contenida.

Según detalló, el fuego se inició el lunes pasado en un punto estratégico, ubicado entre El Hoyo y el acceso a Puerto Patriada, a escasos metros del único camino de entrada y salida del sector. “El que lo prendió sabía perfectamente el riesgo que generaba. Puso en peligro a más de tres mil personas y cientos de vehículos”, sostuvo.

El funcionario relató que al momento de iniciarse el incendio participaba de una reunión de gabinete ampliado convocada por el gobernador Ignacio Torres en la zona de Golondrinas. Desde allí se activó un operativo urgente para evitar un colapso vial, ya que los vehículos de emergencia debían ingresar por el mismo camino por el que comenzaban a evacuar turistas y residentes.
Respecto a la investigación, Díaz Mayer explicó que los peritos utilizaron equipos específicos para detectar vapores de combustibles, hallando restos en el punto donde se habría iniciado el fuego. “Eso ayudó o directamente generó el incendio”, precisó, al ratificar el carácter intencional del hecho.
En paralelo, la emergencia sigue escalando. Más de 3.000 personas fueron evacuadas, al menos diez viviendas resultaron destruidas y se dispusieron cortes parciales y totales sobre la Ruta Nacional 40, eje clave de la región cordillerana.
El combate contra las llamas se ve dificultado por una sequía histórica, temperaturas superiores a los 25 °C y vientos que superan los 40 km/h. En el operativo trabajan más de 300 brigadistas y voluntarios, con apoyo aéreo nacional e internacional, incluido un avión Boeing 737 Fireliner con capacidad para descargar 15.000 litros de agua por vuelo.
Autoridades provinciales y organismos de emergencia coinciden en que el escenario sigue siendo crítico, sin pronóstico de lluvias significativas en el corto plazo. El impacto ambiental ya es considerado el más grave de las últimas dos décadas en Chubut.


