San LuisVilla Mercedes

Las historias de coraje y superación que emocionaron en la 23° Maratón Calle Angosta

La Maratón Calle Angosta volvió a demostrar que es mucho más que una competencia deportiva. Este domingo, más de 1.400 personas participaron de la 23ª edición de la carrera más importante de Villa Mercedes, que se corre tradicionalmente como antesala de la Fiesta Nacional, y que dejó postales cargadas de emoción, aplausos y ovaciones al cruzar la meta.

Con recorridos de 3K, 5K, 10K y 21K, además de categorías adaptados y kids, la maratón fue escenario de historias de vida que conmovieron al público y a los propios atletas.

A los 83 años, un ejemplo de vitalidad

Una de las imágenes más comentadas fue la de Angelina Castro, quien el próximo 4 de febrero cumplirá 84 años. Acompañada por su hija Stella Olivares, completó la caminata de 3 kilómetros e incluso se animó a trotar algunos metros. Al llegar a la meta, levantó un cartel que resumió su espíritu: “83 años no son nada, aprendan pendejos”.

Olivares, integrante del grupo de runners Ñandú que coordina Carla Dutrey, contó que su madre siempre se mantiene activa, realiza ejercicios y conserva hábitos que la ayudan a seguir en movimiento. Aunque nació en San Juan, vive en Villa Mercedes desde 1982, es abuela de 17 nietos y bisabuela de 8 bisnietos.

La participación tuvo además un fuerte significado emocional: Angelina había atravesado recientemente una pérdida familiar y el entrenamiento para la maratón le devolvió las ganas de salir adelante.

Un aliento a la vida

Otra de las historias más aplaudidas fue la de Marcelo Scrimaglia, quien padece esclerosis múltiple. A pesar de las limitaciones de salud, decidió ser parte del homenaje a la Calle Angosta. Con enorme esfuerzo logró completar el recorrido y cruzar la meta por sus propios medios, acompañado en un tramo por personal de Defensa Civil. Su llegada fue una verdadera ovación.

Adaptados: esfuerzo y talento

En la categoría adaptada, el atleta de Olimpiadas Especiales Maxi Urquiza volvió a destacarse al quedarse con el primer puesto en los 21K, con un tiempo de 01:35:34. Alumno de APAD, encontró en el running una pasión que lo impulsa a competir de manera constante.

También en adaptados, la atleta parapléjica Arneli Winter se consagró en los 21 kilómetros, reafirmando su enorme nivel deportivo.

Ternura, familia y nuevos comienzos

La maratón también tuvo momentos de ternura, como el de Marcelo Simiand, quien participó junto a su perro Ulises, un caniche de 12 años al que considera parte de su familia. El animal lo acompañó durante los 5 kilómetros desde un carrito, en una experiencia que definió como “una fiesta”.

Entre las historias más conmovedoras estuvo la de Mauro Frontera, quien corrió junto a su hija Oriana Nicolle, recientemente dada de alta tras superar un tratamiento por leucemia. La familia decidió inscribirse para celebrar ese nuevo comienzo, dejando una de las imágenes más significativas de la jornada.

Un ejemplo que cruza provincias

Otra presencia destacada fue la del atleta rosarino Wilfredo Estepa, quien con 94 años llegó desde San Lorenzo acompañado por su familia para correr en Villa Mercedes, demostrando que la pasión por el deporte no tiene edad.

La 23ª Maratón Calle Angosta volvió a confirmar que, más allá de los tiempos y los podios, es una celebración del esfuerzo, la inclusión y la superación personal.

Javier Furlotti

Administrador VM Multimedia

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