Lluvias intensas en Villa Mercedes: destacaron que no hubo evacuados y apuntaron a la basura como uno de los principales problemas

Tras el fuerte temporal que afectó a Villa Mercedes durante el fin de semana, desde el área municipal encargada del mantenimiento de canales y desagües trazaron un balance del operativo desplegado en distintos puntos de la ciudad y remarcaron que, pese al volumen de agua caído en muy poco tiempo, no fue necesario evacuar a familias.
Mariano Montoya explicó que el trabajo fue incesante durante toda la tormenta, con equipos de guardia, maquinaria y móviles distribuidos en distintos sectores para responder ante anegamientos, obstrucciones y desbordes puntuales. Según detalló, la ciudad recibió una gran cantidad de agua en un lapso muy corto, un escenario que pone al límite cualquier sistema de drenaje, incluso en ciudades preparadas para ese tipo de contingencias.
Operativo contrarreloj durante el temporal
Montoya señaló que hubo tres equipos de trabajo activos, además de una retroexcavadora, un camión y una camioneta, todos abocados a sostener el escurrimiento del agua y destapar los sectores comprometidos.
Aseguró que, en términos generales, el sistema respondió bien y remarcó que la mejora en el mantenimiento permitió acelerar el desagote en comparación con otros episodios. De hecho, sostuvo que hoy el agua escurre mucho más rápido que años atrás y que en esta oportunidad hubo sectores donde el drenaje se normalizó en alrededor de media hora.
No obstante, reconoció que hubo complicaciones puntuales en lugares como el Cementerio, barrio Unión y la zona de Ardiles, donde se registraron taponamientos, acumulación de residuos y problemas de niveles que dificultaron el escurrimiento.
Los puntos más complicados
Uno de los sectores más delicados fue el Cementerio, donde el agua no lograba salir porque otro canal venía completamente colmado y actuaba como barrera. También se registraron inconvenientes en barrio Unión, donde el municipio advirtió sobre un problema de niveles que deberá corregir la empresa responsable de la obra.
En ese sector, la intervención fue de urgencia y se extendió hasta altas horas de la noche para redirigir el agua y evitar que la situación empeorara.
En Ardiles, en tanto, los equipos se encontraron con uno de los escenarios más repetidos en cada tormenta fuerte: residuos urbanos atascando la circulación del agua. Allí retiraron ramas, bolsas, un colchón e incluso una pileta, elementos que trababan el paso en sifones y bocas de desagüe, generando retrocesos y anegamientos.
Basura, ramas y objetos voluminosos: el problema que se repite
Uno de los conceptos más reiterados durante el análisis del temporal fue la conducta desaprensiva de algunos vecinos que arrojan residuos a la vía pública o dejan restos de poda, bolsas y objetos que luego terminan en canales, sumideros o bocas de tormenta.
Desde el municipio insistieron en que esos elementos no aparecen por casualidad dentro del sistema de drenaje, sino que llegan arrastrados por la corriente luego de ser dejados en la calle. Y advirtieron que una simple bolsa puede provocar un tapón importante, mientras que objetos más grandes, como colchones o piletas, directamente obligan a trabajar con maquinaria en situaciones de máxima urgencia.
Montoya remarcó que ese tipo de negligencias no sólo complica el trabajo del personal, sino que puede terminar afectando gravemente a otros vecinos, con ingreso de agua, daños materiales y escenas de desesperación en medio de la tormenta.
Más obras y adaptación a un clima que cambió
El funcionario también sostuvo que Villa Mercedes viene atravesando un cambio en su dinámica climática, con lluvias más intensas, concentradas y fuera de los períodos habituales. En ese contexto, planteó que la ciudad necesita seguir adaptando su infraestructura y confirmó que hay proyectos en carpeta para mejorar sectores clave antes de la próxima temporada de tormentas.
Entre esas intervenciones mencionó obras en Baigorria, canalizaciones en distintos puntos y trabajos para optimizar el ingreso del agua a sumideros y derivaciones hacia el río. También valoró que meses atrás se llevó adelante una limpieza intensiva de canales, una tarea que, según indicó, permitió ganar alrededor de media hora en el tiempo de desagote general de la ciudad.
El mensaje final: prevención y conciencia
Más allá del despliegue técnico, el mensaje central volvió a estar puesto en la responsabilidad social. Desde el municipio insistieron en que no alcanza sólo con la limpieza y el mantenimiento si persiste la costumbre de arrojar basura cuando se aproxima una tormenta o cuando el agua ya corre por la calle.
La advertencia fue clara: no sacar residuos durante los días de alerta, no dejar ramas ni restos en la vía pública y entender que cada bolsa o elemento arrojado puede convertirse en el tapón que termine perjudicando a otro vecino.



