Mendoza: tensión, represión y detenidos durante la multitudinaria marcha en defensa de la Ley de Glaciares

La aprobación de la reforma de la Ley de Glaciares en la Cámara de Diputados estuvo acompañada por una fuerte reacción social en distintos puntos del país, y una de las postales más impactantes se vivió en Mendoza, donde una multitud salió a las calles en defensa del agua y de la protección ambiental.
La movilización, que partió desde el tradicional Kilómetro Cero de la capital mendocina, reunió a miles de personas, asambleas ambientales, organizaciones sociales, estudiantes y vecinos autoconvocados que expresaron su rechazo a la modificación de la norma nacional y al avance de proyectos mineros sobre zonas glaciares y periglaciares.
Durante la protesta se vivieron momentos de máxima tensión cuando efectivos policiales avanzaron sobre los manifestantes. Distintos registros difundidos en redes sociales y medios alternativos mostraron corridas, empujones, uso de la fuerza y detenciones en plena vía pública.
Según los primeros reportes, al menos ocho personas fueron detenidas, aunque algunas publicaciones elevaron la cifra a nueve. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales, donde se observaron escenas de palazos, forcejeos y manifestantes reducidos por personal policial.
La protesta mendocina se enmarca en una larga historia de movilizaciones en defensa del agua en esa provincia, especialmente desde las recordadas marchas contra los cambios a la Ley 7722 y la resistencia a emprendimientos mineros en Uspallata y otras zonas cordilleranas.
Organizaciones ambientalistas sostienen que la nueva legislación flexibiliza la protección de glaciares, delegando en las provincias la evaluación caso por caso y habilitando la posibilidad de avanzar con explotaciones mineras donde antes existían restricciones legales.
Desde sectores opositores y ambientales ya anticiparon que la reforma será judicializada por considerar que vulnera principios constitucionales vinculados a la preservación de recursos hídricos estratégicos.
La tensión política también se trasladó a Mendoza, donde crecieron las críticas hacia la gestión del gobernador Alfredo Cornejo por el operativo de seguridad desplegado durante la marcha y por su respaldo a la actividad minera como motor económico de la provincia.



