Werthein negocia con el canciller EE.UU: foco en un acuerdo comercial y una visita de Milei

El canciller argentino, Gerardo Werthein, se reunió esta semana con Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, en Washington. El objetivo fue doble: organizar una visita del presidente Javier Milei a la Casa Blanca y avanzar en un acuerdo comercial que beneficie a Argentina y Estados Unidos.
El tema del tratado comercial fue lo más importante de la charla. Werthein sabe que un tratado de libre comercio completo no es posible ahora, porque el Mercosur y las políticas de Trump lo complican. Entonces, propuso algo más práctico: un acuerdo con preferencias arancelarias. Esto significa bajar o ajustar los impuestos que Estados Unidos pone a productos argentinos, como el acero y el aluminio, para que sea más fácil venderlos allá. No pidió eliminarlos del todo, pero sí reducir su impacto, algo clave para las fábricas argentinas que exportan.
Además, se juntó con Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, para buscar formas de hacer el comercio más simple y rápido entre los dos países. La idea es evitar trámites largos y engorrosos que necesiten aprobación del Congreso de Estados Unidos. “Queremos algo que funcione para los dos y se pueda poner en marcha pronto”, dijo alguien cercano a Werthein. Argentina también quiere atraer inversiones yankis, ofreciendo condiciones claras para empresas que apuesten por el país.
El gobierno de Milei ve esto como una chance de oro para crecer económicamente y acercarse a Trump, con quien comparte ideas. Aunque el acuerdo no será gigante, podría abrir puertas para exportar más y fortalecer la economía local en un momento complicado. De yapa, Werthein está gestionando que Milei visite a Trump en la Casa Blanca, algo que podría pasar en las próximas semanas y que sería un guiño político importante.
Mientras tanto, el canciller sigue con reuniones en Washington y luego se sumará a Milei en Florida, donde podría haber otro encuentro con Trump en Mar-a-Lago. Por ahora, el tratado es el gran foco: simple, directo y con beneficios reales para Argentina. Si sale bien, podría ser un paso firme para meter al país en el radar económico de Estados Unidos.