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Gastronomía en Villa Mercedes: entre la crisis y la resistencia de emprendimientos históricos como Toscana y Morrison

Una familia con trayectoria en el rubro sostiene sus espacios en un contexto económico complejo, con menos consumo y altos costos

La gastronomía en Villa Mercedes atraviesa un momento delicado, marcado por la caída del consumo, el aumento de costos y la dificultad para sostener los negocios. En ese escenario, emprendimientos con historia como Toscana y Morrison se consolidan como referentes de resistencia y adaptación en la ciudad.

En diálogo con La Mañana de Mercedes, emitido por TVEO en dúplex por radio y redes sociales, Sonia Peralta —propietaria de Toscana e integrante de una familia con larga trayectoria gastronómica— describió la situación actual del sector.

Dos espacios, una misma identidad

Toscana y Morrison no son solo locales gastronómicos: representan una forma de trabajo familiar, construida a lo largo de los años con experiencia, esfuerzo y cercanía con el cliente.

Ambos espacios mantienen una propuesta activa en medio de la crisis, apostando a la calidad, la atención personalizada y la adaptación constante a las nuevas condiciones del mercado.

Menos consumo y más exigencias

Peralta explicó que la gastronomía es uno de los primeros rubros afectados cuando la economía se retrae. Las familias reducen salidas, cafés y encuentros, lo que impacta directamente en bares y restaurantes.

A esto se suma una estructura difícil de sostener: alquileres elevados, costos diarios, insumos que deben reponerse constantemente y una actividad que no permite acumular stock.

Además, la caída en las ventas genera un escenario complejo donde el desafío no es solo vender, sino poder sostener el negocio mes a mes.

Adaptarse o quedarse afuera

Frente a este contexto, Toscana y Morrison trabajan en estrategias permanentes para sostener el movimiento: menús accesibles, promociones, producción propia y una fuerte relación con los clientes habituales.

En Toscana, por ejemplo, el menú del día y propuestas como el clásico pastel de papas de los jueves buscan mantener precios equilibrados sin resignar calidad.

El vínculo con el cliente también es clave: conocerlo, fidelizarlo y generar cercanía se vuelve una herramienta fundamental en tiempos difíciles.

Una familia que sigue apostando

Con años de experiencia en el rubro, la familia sostiene ambos emprendimientos con una lógica clara: adaptarse, resistir y seguir.

“Es un desafío diario”, resumió Peralta, al tiempo que destacó el trabajo en equipo, el compromiso del personal y el acompañamiento de proveedores históricos.

En una ciudad donde cada vez se ven más locales cerrados, Toscana y Morrison aparecen como ejemplos de continuidad, esfuerzo y apuesta al trabajo local.

Javier Furlotti

Administrador VM Multimedia

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