Murió el Indio Solari: adiós a una de las figuras más influyentes de la historia del rock argentino

La música argentina amaneció este viernes con una noticia que marcará una época. A los 77 años murió Carlos Alberto Solari, el mítico Indio Solari, cantante, compositor y líder de una de las bandas más importantes de la historia del país: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Según trascendió, el artista falleció en su domicilio de Parque Leloir como consecuencia de las complicaciones derivadas del Parkinson, enfermedad que padecía desde hacía años y que él mismo hizo pública en 2016.
Su muerte pone fin a una trayectoria artística de más de cinco décadas, durante las cuales construyó una obra que trascendió generaciones y convirtió sus canciones en parte de la cultura popular argentina.
De Paraná a convertirse en leyenda
Carlos Alberto Solari nació el 17 de enero de 1949 en la ciudad de Paraná. Durante su juventud se trasladó a La Plata, donde comenzó a vincularse con distintos movimientos culturales y artísticos que terminarían dando origen a una de las experiencias más revolucionarias del rock nacional.
A mediados de los años setenta, junto a Eduardo Skay Beilinson, fundó Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, una banda que rompió todos los moldes de la industria musical argentina. Sin apoyo de grandes sellos, sin apariciones frecuentes en televisión y construyendo una relación directa con su público, Los Redondos se transformaron en un fenómeno cultural único.
El fenómeno ricotero
Durante los años 80 y 90, Los Redondos publicaron discos fundamentales como:
- Gulp! (1985)
- Oktubre (1986)
- Un baión para el ojo idiota (1988)
- ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado (1989)
- La mosca y la sopa (1991)
- Luzbelito (1996)
Canciones como «Ji Ji Ji», «Juguetes Perdidos», «Un Ángel para tu Soledad», «Preso en mi Ciudad» o «El Pibe de los Astilleros» se transformaron en himnos populares y acompañaron a millones de argentinos.
La banda alcanzó niveles de convocatoria inéditos y desarrolló una identidad propia que dio origen a la llamada «mística ricotera», un fenómeno social que continúa vigente hasta hoy.
La separación y el regreso
En 2001, tras años de diferencias internas entre Solari y Skay Beilinson, Los Redondos anunciaron su separación definitiva. El hecho marcó uno de los momentos más impactantes de la historia del rock argentino.
Sin embargo, el Indio volvió a los escenarios pocos años después con una nueva formación: Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Con ellos editó discos como:
- El tesoro de los inocentes (2004)
- Porco Rex (2007)
- El perfume de la tempestad (2010)
- Pajaritos, bravos muchachitos (2013)
- El ruiseñor, el amor y la muerte (2018)
El día que reveló su enfermedad
El 12 de marzo de 2016, durante un recital en Tandil, Solari confirmó públicamente que padecía Parkinson.
Aquella noche dejó una frase que quedó grabada en la memoria colectiva:
“Mister Parkinson me está pisando los talones”.
Con el paso de los años explicó que la enfermedad avanzaba lentamente, aunque continuó escribiendo, componiendo, pintando y participando de proyectos musicales.
Línea de tiempo de una carrera histórica
📌 1949: Nace en Paraná, Entre Ríos.
📌 1976: Funda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota junto a Skay Beilinson.
📌 1985: Sale «Gulp!», el primer disco de Los Redondos.
📌 Década de 1990: Se convierte en uno de los artistas más convocantes del país.
📌 2001: Se separan Los Redondos.
📌 2004: Debuta como líder de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
📌 2016: Hace público que padece Parkinson.
📌 2017: Ofrece su último recital masivo en Olavarría.
📌 2026: Muere a los 77 años dejando uno de los legados más importantes de la música argentina.
El legado
Más que un cantante, el Indio Solari fue un fenómeno cultural. Su obra sobrevivió a los cambios de época, a las modas y a las transformaciones de la industria musical.
Sus letras fueron citadas en libros, murales, banderas, tatuajes y manifestaciones populares. Su figura se convirtió en símbolo de independencia artística y de una relación única con el público.
Con su muerte desaparece una voz irrepetible, pero queda una obra que seguirá sonando en estadios, rutas, radios y reuniones de amigos durante muchas generaciones más.



