Argentina

El consumo volvió a caer en junio y profundiza la preocupación por la pérdida del poder adquisitivo

Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una nueva baja durante junio y consolidaron un primer semestre con números negativos para el comercio. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el consumo acumula una caída del 2,5% en lo que va de 2026, con los alimentos y bebidas entre los rubros más afectados.

El relevamiento muestra que las familias continúan modificando sus hábitos de compra como consecuencia del deterioro del poder adquisitivo. La prioridad pasa por los productos esenciales, mientras crece el uso de segundas marcas, las compras fraccionadas, la búsqueda de promociones y el traslado hacia mayoristas y canales informales para intentar reducir gastos.

En el caso de alimentos y bebidas, la contracción acumulada alcanza el 2,8% durante el primer semestre. También muestran retrocesos importantes bazar, decoración y muebles (-11%), textil e indumentaria (-4,4%), perfumería (-3,7%) y calzado y marroquinería (-0,9%).

Desde CAME señalaron que el consumidor reorganizó completamente sus gastos. Además de priorizar la compra de productos básicos, muchas familias optan por reparar ropa, calzado o electrodomésticos antes que reemplazarlos. A esto se suma el crecimiento de las compras de productos importados mediante plataformas digitales, que representan una competencia cada vez mayor para el comercio local.

Uno de los factores que explica esta situación es el fuerte incremento del costo de los servicios públicos. De acuerdo con un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), la canasta de luz, agua, gas y transporte para una persona pasó de representar cerca del 4% del ingreso mediano en noviembre de 2023 a ocupar el 11,2% en junio de este año. En términos reales, esa canasta aumentó alrededor de un 190%, obligando a destinar una mayor parte de los ingresos al pago de tarifas.

Durante junio se observó una leve mejora interanual de las ventas, del 0,9%, impulsada principalmente por el pago del aguinaldo y el inicio del Mundial de fútbol, factores que generaron un movimiento adicional en rubros como alimentos, bebidas, snacks, panificados e indumentaria deportiva. Sin embargo, ese repunte no logró revertir la tendencia de fondo.

La comparación contra mayo volvió a mostrar un retroceso del 1,3%, confirmando que la recuperación del consumo todavía no aparece. Además, buena parte de las ventas se concretaron gracias a promociones bancarias, descuentos especiales y financiación mediante billeteras virtuales.

El informe también advierte sobre el impacto que esta situación tiene sobre las propias pymes. Los comerciantes aseguran que el aumento de los costos fijos, especialmente las tarifas de servicios, redujo significativamente la rentabilidad y obligó a postergar inversiones. En algunos casos, incluso derivó en el cierre de sucursales.

Las expectativas para los próximos meses tampoco son alentadoras. Más del 60% de los empresarios consultados considera que la situación del sector es crítica. A un año, el 52,3% cree que el escenario seguirá igual y un 10% estima que incluso empeorará. Además, casi seis de cada diez comerciantes consideran que el contexto actual no resulta favorable para realizar inversiones.

La evolución del consumo también se refleja en la recaudación tributaria. Durante junio, los ingresos por IVA mostraron una fuerte caída en términos reales, un indicador estrechamente vinculado al nivel de actividad comercial y al gasto de los hogares.

Los datos confirman que el consumo continúa siendo uno de los principales desafíos de la economía argentina, con salarios que pierden capacidad de compra frente al incremento de los costos fijos y un comercio minorista que enfrenta un escenario de alta incertidumbre para el segundo semestre del año.

Javier Furlotti

Administrador VM Multimedia

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