
El sistema público de salud de San Luis alcanzó un nuevo hito en materia de medicina cardiovascular al realizar por primera vez una crioablación cardíaca en el Hospital Central Ramón Carrillo. Se trata de un procedimiento de alta complejidad que permite tratar determinados tipos de arritmias mediante la aplicación controlada de frío extremo sobre el tejido cardíaco responsable de la alteración eléctrica.
La intervención se realizó en un paciente de 46 años que padecía taquicardia intranodal recidivante, una afección que provoca episodios de aceleración anormal del ritmo cardíaco y que puede generar síntomas como palpitaciones, mareos, sensación de falta de aire e incluso desmayos. El hombre ya había sido sometido anteriormente a una ablación convencional, aunque sin lograr eliminar de manera definitiva la arritmia.
Ante la persistencia del cuadro clínico, el equipo médico decidió avanzar con una técnica más específica y de mayor precisión. La crioablación consiste en introducir catéteres a través del sistema vascular hasta llegar al corazón y aplicar temperaturas extremadamente bajas sobre el punto exacto donde se origina la alteración eléctrica.

Durante el procedimiento, los especialistas realizaron una primera fase de evaluación utilizando una temperatura cercana a los -30 grados centígrados. Esta instancia permite comprobar que el sitio elegido es el correcto y verificar que no se produzcan alteraciones en estructuras cardíacas sensibles. Una vez confirmada la seguridad de la intervención, se avanzó hasta los -80 grados, logrando bloquear definitivamente el circuito eléctrico responsable de la arritmia.
Uno de los principales beneficios de esta técnica es que ofrece mayores márgenes de seguridad cuando la zona a tratar se encuentra próxima al nodo auriculoventricular, una estructura esencial para la conducción de los impulsos eléctricos que regulan los latidos del corazón. En estos casos, los tratamientos mediante radiofrecuencia pueden presentar un riesgo mayor de lesión permanente, lo que podría derivar en la necesidad de implantar un marcapasos.
Por ese motivo, la crioablación se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada en centros especializados de cardiología intervencionista, especialmente para pacientes con arritmias complejas o recurrentes. La posibilidad de «probar» temporalmente el efecto del frío antes de generar la lesión definitiva constituye una de sus principales ventajas respecto de otros métodos terapéuticos.
La concreción de esta práctica representa un importante salto de calidad para el sistema sanitario provincial. Hasta hace algunos años, procedimientos de esta complejidad requerían la derivación de pacientes a centros de alta especialización ubicados en grandes ciudades del país. Hoy, gracias al desarrollo tecnológico y a la formación de equipos profesionales altamente capacitados, estas intervenciones pueden realizarse dentro de la provincia, reduciendo tiempos de espera, costos y traslados para los pacientes y sus familias.
Desde el Hospital Central Ramón Carrillo destacaron que la incorporación de esta técnica amplía significativamente la capacidad de respuesta frente a patologías cardiovasculares complejas y consolida el crecimiento de las áreas de cardiología y electrofisiología dentro del sistema público de salud.
La intervención estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario integrado por la jefa de Cardiología, Cecilia Juárez; el jefe de Electrofisiología, Julián Olmedo; el especialista Juan Vergara, quien participó como proctor desde Buenos Aires; Gabriela Davis en instrumentación; Luciana Melana en Anestesiología; Matías Sosa en rayos y polígrafo; además de Camila Lucero, Joaquín Areta Álvez y Sergio Fontana.
Con esta primera crioablación cardíaca, San Luis suma una nueva prestación de alta complejidad a su sistema sanitario y fortalece su capacidad para brindar tratamientos especializados sin necesidad de que los pacientes deban abandonar la provincia para acceder a tecnología y procedimientos de última generación.



