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Jorge Leguizamón: “El mayor capital que podemos tener los periodistas es la credibilidad”

Con más de cuatro décadas de trayectoria en los medios y considerado una de las voces históricas del periodismo y la locución de San Luis, Jorge Dardo Leguizamón repasó su carrera, reflexionó sobre la profesión y dejó un mensaje centrado en el valor de la palabra, el respeto y la responsabilidad que implica comunicar.

Durante una extensa entrevista con Javier Furlotti en La Mañana de Mercedes, el periodista recordó sus comienzos, su paso por Buenos Aires, el regreso a Villa Mercedes y la evolución de los medios de comunicación desde la radio analógica hasta la irrupción de la inteligencia artificial.

Leguizamón contó que su destino profesional cambió por completo mientras estudiaba Arquitectura en Córdoba. “Yo iba a ser arquitecto en realidad y terminé haciendo teatro. Después descubrí que quería estudiar periodismo y locución”, relató.

Para cumplir ese objetivo trabajó durante varios meses en la construcción de la planta de Bagley para reunir el dinero que le permitiera mudarse a Buenos Aires e ingresar al ISER, donde cursó las carreras de Periodismo y Locución Nacional.

Uno de los recuerdos más fuertes de esa etapa fue una devolución que recibió del profesor Juan Ramón Badía, padre del recordado Juan Alberto Badía.

“Cuando terminé periodismo me pidió disculpas por una apreciación que me había hecho al principio y me dijo: ‘Usted suena radiofónico. Haga la carrera de locutor’”, recordó.

Durante quince años desarrolló su actividad profesional en radios porteñas como Radio El Mundo y Radio Cultura, aunque reconoció que el ritmo de vida de la capital terminó inclinando la balanza hacia el regreso.

“Buenos Aires te da muchas posibilidades, pero también te quita otras. Me di cuenta de que pasaba tres horas por día arriba de un colectivo o de un subte. Siempre llevé a Villa Mercedes en el corazón y decidí volver”, afirmó.

Ya instalado nuevamente en la ciudad, comenzó una nueva etapa profesional que incluyó Radio Mediterráneo, la creación de su propia emisora y, posteriormente, su participación como columnista en el noticiero de TVEO.

La responsabilidad de comunicar

Uno de los momentos más profundos de la entrevista llegó cuando analizó el presente del periodismo y el clima social que atraviesa el país.

Leguizamón cuestionó la agresividad que domina el debate público y pidió recuperar el diálogo y el respeto.

“Veo mal la agresión en todos lados. Estamos muy enojados, muy ansiosos. Nos falta mesura, tranquilidad, buen trato. Nos falta un poco más de por favor, un poco más de gracias. El otro no es un enemigo”, sostuvo.

También hizo referencia a los cuestionamientos que reciben los periodistas desde distintos sectores políticos y remarcó que la función de comunicar exige una enorme responsabilidad.

“Cuando tenés una cámara o un micrófono hay una responsabilidad. El mayor capital que podemos tener nosotros como periodistas es la credibilidad. El día que dejan de creer en vos, se terminó tu capital”, expresó.

En ese sentido, destacó la importancia de la honestidad intelectual y de reconocer los límites del propio conocimiento.

“Si hay temas para los cuales no estás preparado, no digas nada. Nada bueno va a salir de improvisar sin saber”, señaló.

La radio como escuela

Leguizamón también reivindicó la radio como el medio que mejor forma a los comunicadores.

“La radio te enseña a contar lo que el otro no ve. Tenés que describir una realidad solamente con palabras y eso te obliga a desarrollar una riqueza narrativa muy grande”, explicó.

Además, recordó cómo cambió el trabajo periodístico con la llegada de las nuevas tecnologías.

“Antes trabajábamos con cintas, discos, teletipos y mucho oficio. Hoy cualquiera puede hacer radio con un teléfono, pero hay cosas que la tecnología nunca reemplaza: la preparación, la lectura y la experiencia”, reflexionó.

Un mensaje para las nuevas generaciones

Sobre el cierre, el histórico periodista dejó una reflexión que sintetiza su manera de entender la profesión y la vida.

“Tenemos que tratarnos mejor. Mirarnos a los ojos. Valorar esos pequeños momentos con las personas. El respeto a la palabra sigue siendo fundamental”, concluyó.

Javier Furlotti

Administrador VM Multimedia

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