Villa Mercedes refuerza la limpieza de desagües y advierte por el riesgo que genera la basura ante lluvias intensas

La Municipalidad de Villa Mercedes intensifica las tareas de limpieza y mantenimiento de canales y desagües pluviales ante la posibilidad de atravesar períodos de lluvias intensas. Mariano Montoya, responsable municipal del área, explicó que uno de los principales problemas continúa siendo la acumulación de residuos arrojados en canales, alcantarillas y sectores próximos a los sistemas de escurrimiento.
Durante una entrevista en La Mañana de Mercedes, Montoya detalló el operativo realizado recientemente en la zona de Jardín del Sur. Allí las cuadrillas trabajaron durante dos jornadas y retiraron ocho bateas de residuos. Según explicó, la formación de basurales en inmediaciones de los canales aumenta considerablemente el riesgo de obstrucciones cuando comienza a correr el agua.
El funcionario describió que durante una tormenta una obstrucción puede repetirse varias veces: las cuadrillas liberan el paso, pero la presión del agua vuelve a arrastrar residuos y el conducto queda nuevamente bloqueado. Entre los sectores mencionados aparecen puntos vinculados con el 365, Ardiles y otros canales considerados sensibles.
La situación adquiere mayor relevancia ante escenarios de precipitaciones abundantes en poco tiempo. La propia configuración del sistema de drenaje de Villa Mercedes obliga a distribuir grandes volúmenes de agua hacia diferentes sectores: una parte termina escurriendo hacia el río Quinto y otra utiliza canales que conducen hacia el río Nuevo. También intervienen colectores como Sargento Baigorria y otros sistemas que atraviesan distintos puntos de la ciudad.
Ocho bateas y un costo millonario
Montoya puso números al problema. Para intervenir aproximadamente 100 metros de un sector se utilizaron 16 horas de retroexcavadora durante dos jornadas y se retiraron ocho bateas.
Según los valores mencionados durante la entrevista, solamente esas tareas representaron un desembolso del orden de los $3 millones, al considerar maquinaria y transporte, sin contar de manera completa otros recursos humanos involucrados. El responsable municipal remarcó que un trabajo de esas características podría realizarse periódicamente como mantenimiento, pero se vuelve difícil de sostener cuando pocos días después vuelven a aparecer residuos.
El municipio trabaja además con una cuadrilla permanente de seis personas, durante ocho horas diarias y con un camión, destinada al mantenimiento de canales a cielo abierto, secundarios, primarios y subterráneos. A esto se agregan operativos especiales y un esquema de guardias cuando Defensa Civil anticipa condiciones meteorológicas adversas.
Durante las tormentas, esas guardias se desplazan hacia puntos previamente identificados como críticos. El objetivo es retirar ramas, pasto, basura y otros elementos que puedan generar tapones y provocar el retroceso del agua hacia sectores urbanizados. Una vez finalizada la tormenta, se vuelve a intervenir para retirar los materiales arrastrados por la corriente.
Preparativos ante eventuales emergencias
Dentro del esquema preventivo también se identificaron sectores particularmente vulnerables, entre ellos áreas ubicadas detrás del cementerio y otros puntos bajos de la ciudad.
Montoya señaló que se trabaja de manera coordinada y mencionó la conformación de un comité de crisis con participación de distintos organismos. Además, indicó que el área dispone de cuatro motobombas para utilizar en tareas de drenaje ante una eventual emergencia.
Entre los desagües que generan especial atención mencionó los vinculados al 365 y Ardiles, la salida de Sargento Baigorria y el canal de Vicente Dupuy, debido al impacto que una obstrucción podría tener durante precipitaciones importantes.
El pedido central: no arrojar basura
Más allá del trabajo municipal, el eje de la advertencia estuvo dirigido a la responsabilidad de los vecinos. Bolsas, ramas, restos de poda y otros residuos pueden quedar atrapados en bocas de tormenta y alcantarillas, disminuyendo rápidamente la capacidad de evacuación.
Montoya sostuvo que ninguna cantidad de cuadrillas puede garantizar el funcionamiento del sistema si constantemente se arrojan residuos en los canales. Durante una tormenta existen además factores naturales imposibles de evitar, como la caída de árboles o la acumulación de granizo, por lo que mantener previamente despejados los desagües permite concentrar los recursos en esas emergencias.
El mensaje de la entrevista fue concreto: la prevención requiere tanto mantenimiento de la infraestructura como colaboración ciudadana. Con lluvias intensas, un canal obstruido puede convertirse rápidamente en un problema para barrios enteros, por lo que evitar arrojar residuos constituye una de las medidas preventivas más sencillas y decisivas.



