
La inflación de agosto en San Luis fue del 1,7%, pero detrás del promedio general se registraron movimientos mucho más pronunciados en algunos de los productos que integran la canasta alimentaria provincial. La banana, la papa y la cebolla encabezaron los aumentos, mientras que el tomate redondo y la lechuga mostraron importantes bajas.
De acuerdo con los datos de la Dirección de Estadística y Censos de la Provincia, el Índice de Precios al Consumidor acumuló un incremento del 18,7% durante los primeros ocho meses de 2026 y alcanzó una variación interanual del 32,3%.
En el caso específico de alimentos y bebidas, el incremento mensual fue del 1%, por debajo del nivel general. El rubro acumula una suba del 18,3% desde comienzos de año y del 34,7% frente a agosto de 2025.
Sin embargo, el promedio esconde diferencias significativas. Entre los 38 productos relevados dentro de la canasta alimentaria provincial, seis registraron bajas, mientras que otros tuvieron incrementos que superaron ampliamente la inflación mensual.
Banana, papa y cebolla, al frente de las subas
El aumento más importante correspondió a la banana, que se encareció un 35,1% en apenas un mes. El kilo pasó de $2.738,47 en julio a $3.699,06 en agosto.
En segundo lugar apareció la papa, con un incremento del 28,6%. Su precio relevado avanzó de $1.829 a $2.351,29. La cebolla completó el podio con una suba del 17,5%, al pasar de $1.584,16 a $1.861,20.
También se destacaron la manzana, con un incremento del 7,1%; la harina de trigo común, con 5,6%; y los duraznos en conserva, con una variación del 4%.
Con movimientos más moderados aparecieron el café envasado, con 2,1%; el queso cuartirolo y la sal fina, ambos con 2%; y la mayonesa, con 1,9%.
Las frutas fueron precisamente uno de los grupos que mayor presión ejercieron sobre los precios de los alimentos, con un incremento promedio mensual del 9,9%. Las verduras, por su parte, aumentaron en promedio un 3,5%.

Tomate y lechuga, las principales bajas
En el extremo contrario, seis de los 38 artículos relevados terminaron agosto con precios inferiores a los registrados en julio.
La caída más pronunciada fue la del tomate redondo, que bajó un 19,7%. El kilo pasó de $3.492,61 a $2.803,44.
La lechuga retrocedió un 17,2%, mientras que el limón disminuyó un 3,6%.
También hubo bajas fuera del sector de frutas y verduras. El asado cayó un 3,2%, la leche en polvo entera disminuyó un 2,1% y el yogur bebible retrocedió un 1%.
En términos generales, las carnes registraron una reducción promedio del 0,2% durante agosto. Los lácteos y huevos, en cambio, tuvieron una suba del 0,5%, mientras que panificación, cereales y pastas avanzaron un 1,7%.
Otros alimentos prácticamente no mostraron cambios. El puchero especial —osobuco— y el pollo entero, por ejemplo, no registraron variación porcentual entre julio y agosto.
Los números muestran así un escenario dispar dentro de la canasta: mientras la inflación provincial avanzó 1,7% durante agosto y los alimentos lo hicieron 1%, algunos productos básicos experimentaron variaciones mensuales superiores al 20% y hasta el 30%.



