Advierten sobre los riesgos de la inteligencia artificial y reclaman mayor alfabetización digital

Jesús Caiazzo, informático, referente del software libre e integrante de Cibercirujas, analizó el crecimiento de la inteligencia artificial y puso el foco en la utilización de los datos personales, la dependencia tecnológica y la necesidad de comprender qué ocurre detrás de las plataformas digitales. También destacó las experiencias comunitarias que buscan recuperar equipos y democratizar el conocimiento tecnológico en Villa Mercedes.
La inteligencia artificial avanza a una velocidad que transforma la manera de trabajar, estudiar, informarse y relacionarse. Sin embargo, detrás de las posibilidades que ofrecen estas herramientas también aparecen interrogantes sobre privacidad, concentración del conocimiento, educación y el poder que adquieren las grandes empresas tecnológicas.
Sobre estos temas habló Jesús Caiazzo, informático, vinculado al movimiento del software libre y a Cibercirujas, durante una entrevista en VM Multimedia.
Caiazzo definió al software libre no solamente como una cuestión técnica, sino también como un movimiento cultural que busca democratizar la posibilidad de utilizar, modificar y reutilizar programas y dispositivos.
La propuesta apunta a comprender la tecnología para evitar quedar reducidos exclusivamente al papel de consumidores. “Entender la tecnología” permite utilizarla y reutilizarla, pero también comprender de qué manera esos mismos sistemas obtienen información de quienes los usan.
“No somos solo usuarios”
Uno de los ejes centrales de la entrevista estuvo relacionado con los datos que las personas generan permanentemente cuando utilizan teléfonos, aplicaciones, redes sociales y herramientas de inteligencia artificial.
Caiazzo sostuvo que los procesos automatizados permiten acelerar tareas que anteriormente demandaban mucho más tiempo. Ese mismo potencial, advirtió, también facilita usos maliciosos, como la manipulación de imágenes o la producción masiva de información falsa.
En ese contexto planteó que la discusión sobre una eventual regulación no debería limitarse únicamente a determinar qué puede hacer un usuario con una herramienta.
También debería analizarse quién produce la tecnología, cómo se desarrolla y quién controla los algoritmos que forman parte de la vida cotidiana.
“Nos podemos definir como trabajadores, ni siquiera trabajadores, sos parte de un proceso productivo que extrae datos”, sostuvo al explicar el valor que tiene la información generada por millones de usuarios para las compañías tecnológicas.
El riesgo de depender de la inteligencia artificial
Otro punto de preocupación está relacionado con la incorporación cada vez mayor de estas herramientas en ámbitos educativos.
Durante la entrevista se planteó que estudiantes recurren a la inteligencia artificial para resolver tareas, realizar resúmenes o buscar respuestas incluso cuando disponen del material original.
Caiazzo advirtió que esa dependencia puede profundizar desigualdades debido a que las plataformas más conocidas combinan prestaciones gratuitas con servicios pagos que permiten acceder a mejores capacidades.
Según su análisis, existe el riesgo de avanzar hacia una suerte de privatización del conocimiento acumulado por la humanidad: información proveniente de internet, libros y otras fuentes utilizada para desarrollar sistemas cuyos servicios más avanzados luego son comercializados.
Alfabetización digital desde las escuelas
La discusión también alcanzó a niños y adolescentes y al vínculo que mantienen desde edades cada vez más tempranas con teléfonos y pantallas.
Caiazzo cuestionó la idea de considerar que un niño posee conocimientos tecnológicos simplemente porque sabe utilizar intuitivamente un celular.
Los dispositivos y aplicaciones, señaló, están diseñados para ser sencillos y atractivos, pero eso no significa que quienes los utilizan comprendan cómo funcionan, qué información entregan o qué consecuencias puede tener su uso.
Por ese motivo, durante la charla se destacó la necesidad de avanzar en una alfabetización digital e informacional que enseñe no solamente a manejar dispositivos, sino también a proteger información personal, identificar riesgos y comprender el funcionamiento general del ecosistema tecnológico.
La preocupación también alcanza a las estafas digitales. Personas de diferentes edades pueden quedar expuestas a engaños, llamados de falsos familiares, operaciones fraudulentas y distintas modalidades que aprovechan el desconocimiento tecnológico.
Para Caiazzo, las capacitaciones pueden ayudar, pero el problema requiere además respuestas más amplias y reglas claras.
Cibercirujas: recuperar tecnología y compartir conocimientos
Frente a este escenario, en Villa Mercedes también existen experiencias que buscan construir una relación diferente con la tecnología.
Una de ellas es Cibercirujas, un espacio que funciona alrededor de la Biblioteca Popular Antonio Esteban Agüero y reúne personas con diferentes conocimientos y experiencias.
La propuesta consiste en recuperar dispositivos informáticos viejos o en desuso, repararlos, extender su vida útil y, fundamentalmente, compartir conocimientos durante todo el proceso.
Participan personas vinculadas a programación, ciberseguridad, electrónica e informática, además de estudiantes y vecinos interesados en aprender.
“Es una olla popular de conocimiento”, resumieron durante la entrevista.
Por el espacio también pasaron jóvenes con netbooks que pudieron ser reparadas o desbloqueadas, mientras que algunos equipos recuperados fueron entregados a personas que los necesitaban.
La lógica no es comercial: quien participa puede aprender, aportar conocimientos, llevar algún dispositivo que ya no utiliza o colaborar para que otra persona pueda aprovecharlo.
Cultura autogestionada y apoyo al talento local
La experiencia comunitaria se extendió además hacia diferentes propuestas culturales.
Desde la Biblioteca Popular Antonio Esteban Agüero surgieron iniciativas como Llama Cine, concebida como un espacio donde cualquier persona pueda acercarse gratuitamente a ver una película.
Con el tiempo aparecieron concursos de cortometrajes, semanas de cine y encuentros con realizadores nacionales. Posteriormente, la experiencia se amplió hacia la música y dio origen a festivales autogestionados como Llama Palusa.
También comenzaron a desarrollarse las denominadas sesiones destinadas a brindar difusión a músicos y bandas de Villa Mercedes. Según se adelantó durante la entrevista, habrá un nuevo encuentro el 21 de agosto.
La intención es generar espacios accesibles y, al mismo tiempo, visibilizar el talento que existe en la ciudad.
En definitiva, Caiazzo propuso mirar la tecnología desde una perspectiva crítica pero también comunitaria: conocer las herramientas, entender qué ocurre con los datos, recuperar dispositivos que todavía pueden utilizarse y compartir conocimientos.
En tiempos donde la inteligencia artificial gana terreno rápidamente, el desafío, según planteó, no consiste simplemente en utilizar las nuevas tecnologías, sino en comprenderlas para evitar que sean ellas las que terminen utilizando a las personas.



