
Distintas consultoras advierten que la incertidumbre política comenzó a pesar con mayor fuerza sobre las decisiones de los inversores, mientras el elevado endeudamiento de los hogares y el estancamiento del crédito aparecen como obstáculos para una recuperación del consumo y la actividad.
La economía argentina atraviesa agosto con nuevas señales de preocupación entre analistas e inversores. A los interrogantes sobre la actividad, el crédito y las tasas de interés se sumó con fuerza el escenario político de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
Los análisis privados coinciden en señalar que la evolución de las encuestas, las alianzas políticas y el nivel de respaldo al Gobierno comenzaron a tener una influencia creciente sobre las expectativas del mercado. Al mismo tiempo, la morosidad de millones de consumidores aparece como uno de los principales límites para recuperar el crédito y reactivar el consumo.
Uno de los datos que genera mayor atención es precisamente el deterioro financiero de los hogares. El informe señala que alrededor de 6 millones de personas se encuentran fuera del mercado crediticio por dificultades para cumplir con sus obligaciones. A esto se agrega el elevado costo de tomar financiamiento de corto plazo.
La actividad no logra despegar
FMyA advirtió que los datos de actividad continúan mostrando estabilidad, sin una recuperación significativa. La consultora indicó que la inflación de julio fue del 2,1% y estimó una desaceleración al 1,9% para agosto. También señaló que el riesgo país había escalado a 470 puntos básicos en medio de un menor apoyo al Gobierno registrado por las encuestas.
La morosidad aparece en este escenario como un problema que excede al sistema financiero. EconViews calcula que 5,7 millones de personas atraviesan situaciones de mora y advierte que, cuando muchos hogares reducen simultáneamente sus gastos para afrontar deudas, el impacto termina trasladándose al nivel general de actividad.
Según ese análisis, el problema no estaría actualmente en la solvencia de los bancos, que mantienen capital y previsiones para absorber pérdidas, sino en el deterioro de los balances de las familias y en las dificultades que posteriormente enfrentan para recuperar el acceso al crédito.
Más créditos en dólares
En paralelo, el Gobierno busca nuevas herramientas para movilizar la actividad. Entre ellas aparece la flexibilización para que los bancos puedan destinar parte de los depósitos en dólares a préstamos para empresas que no generan ingresos en esa moneda.
La medida apunta a movilizar dólares depositados en el sistema financiero en momentos en que el crédito en pesos permanece estancado. Sin embargo, los analistas también plantean interrogantes sobre los riesgos de ampliar el endeudamiento en moneda extranjera hacia sectores que no generan dólares.
Otra de las variables bajo observación es el dólar. El nivel cercano a los $1.500 aparece como una referencia central de la política económica, mientras el Gobierno sostiene un esquema monetario contractivo y tasas reales elevadas.
Las elecciones de 2027 ya entraron en la agenda económica
Aunque todavía resta más de un año para las presidenciales, las elecciones de 2027 comenzaron a ocupar un lugar relevante en los informes económicos.
Las consultoras observan tanto los movimientos del oficialismo para reconstruir vínculos con el PRO como el reagrupamiento del peronismo. Las encuestas y la evolución de la imagen presidencial también comenzaron a ser evaluadas por los mercados a la hora de medir el riesgo argentino.
El desafío para los próximos meses será, entonces, recuperar actividad y crédito sin poner en riesgo la estabilidad cambiaria. La combinación entre hogares endeudados, tasas elevadas, una economía con recuperación dispar y una incertidumbre electoral que comienza a instalarse aparece como uno de los principales obstáculos para lograr una reactivación sostenida.



