Nueve de cada diez hogares argentinos tienen deudas y casi la mitad cree que no podrá pagarlas

El endeudamiento dejó de representar una situación excepcional para convertirse en una realidad que atraviesa a la enorme mayoría de las familias argentinas. Un nuevo relevamiento nacional determinó que el 92,3% de los hogares registra algún tipo de deuda y reveló un fuerte deterioro de la capacidad para afrontar esas obligaciones.
Los datos corresponden a la cuarta edición del informe “Nivel de Endeudamiento de los Hogares Argentinos”, elaborado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), dependiente del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba.
El estudio correspondiente a agosto de 2026 fue realizado entre el 25 de julio y el 15 de agosto, sobre 4.200 casos efectivos de personas mayores de 18 años con responsabilidad sobre las finanzas familiares. El relevamiento comprendió las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Aunque la cantidad de hogares con obligaciones pendientes continúa en niveles similares a mediciones anteriores, el informe advierte que se profundizó la gravedad del endeudamiento.
En agosto, el 92,3% de los hogares relevados tenía algún tipo de deuda. En marzo de 2026 había sido el 91,7%, mientras que en mayo de 2025 alcanzaba el 91% y en julio de 2024 llegaba al 93%.
La principal diferencia aparece al analizar cuántas obligaciones acumula cada familia y qué posibilidades tiene de pagarlas.
Cada vez más familias acumulan varias deudas
El 28,4% de los hogares endeudados tiene actualmente más de tres deudas simultáneas. En marzo de este año ese porcentaje era del 23,5%, mientras que en mayo de 2025 alcanzaba solamente al 12% y en julio de 2024 era del 8%.
En sentido contrario, disminuyó considerablemente la cantidad de hogares que mantienen una única obligación.
Actualmente representan el 10,8% de los endeudados, contra el 14,7% de marzo, el 23% de mayo de 2025 y el 35% registrado en julio de 2024.
Los números reflejan un cambio en la forma de endeudamiento: las familias combinan cada vez más tarjetas de crédito, préstamos, alquileres, servicios, impuestos, compras fiadas y otras alternativas para sostener sus gastos.
Casi nueve de cada diez deudas presentan incumplimientos
Uno de los indicadores más preocupantes está relacionado con la morosidad.
Según el relevamiento, el 88,9% de las deudas analizadas se encuentra impaga o en situación de incumplimiento. El porcentaje muestra un crecimiento sostenido: en marzo de 2026 era del 81,8%, en mayo de 2025 llegaba al 76% y en julio de 2024 se ubicaba en el 63%.
Solamente el 11,1% de las obligaciones relevadas se encuentra actualmente en condición regular.
Al mismo tiempo aumentó la judicialización. El 41,3% de las deudas ya se encuentra en instancia judicial, frente al 34,5% de marzo de este año, el 28% de mayo de 2025 y el 22,2% registrado en julio de 2024.
Otro 17,2% de los hogares presenta embargos sobre salarios o bienes y/o bloqueos de cuentas bancarias relacionados con obligaciones incumplidas. En marzo de este año el indicador alcanzaba al 16,8%, mientras que en 2024 se encontraba en el 11%.
El 44% destina más de la mitad de sus ingresos a pagar deudas
La presión de las obligaciones también comenzó a ocupar una proporción cada vez mayor del presupuesto familiar.
En agosto, el 44% de los hogares destinó más de la mitad de sus ingresos mensuales al pago de deudas.
El crecimiento resulta significativo si se compara con períodos anteriores. En marzo de 2026 se encontraba en esta situación el 38% de los hogares; en 2025 era el 28% y en 2024 alcanzaba solamente al 18%.
Esta situación reduce el dinero disponible para afrontar alimentación, vivienda, servicios, educación, salud, transporte y otros gastos cotidianos.
El crédito se utiliza cada vez más para comprar alimentos
El relevamiento también detectó un crecimiento de la utilización de tarjetas para financiar necesidades básicas.
El 62,5% del uso de las tarjetas de crédito está destinado a la compra de alimentos. En marzo de este año ese indicador era del 61%, mientras que en 2025 se encontraba en el 58% y en 2024 alcanzaba el 54%.
La evolución muestra cómo el crédito dejó de utilizarse exclusivamente para adquirir bienes de mayor valor o financiar consumos extraordinarios y pasó a funcionar también como una herramienta para sostener gastos cotidianos.
Casi la mitad de las deudas queda fuera de los registros financieros tradicionales
Otro aspecto destacado es que una parte importante del endeudamiento familiar no se limita a bancos y tarjetas.
Del total de obligaciones relevadas, el 50,7% corresponde a compromisos que pueden identificarse a partir de información del sistema financiero, mientras que el 49,3% restante se encuentra fuera de ese universo.
Dentro del primer grupo, las tarjetas de crédito representan el 31,1%; los préstamos otorgados por billeteras virtuales, financieras y prestamistas regulados alcanzan el 10,2%; y las obligaciones con entidades bancarias, excluyendo tarjetas, representan el 9,4%.
Entre las obligaciones que quedan fuera de esos registros aparecen las compras fiadas en comercios de cercanía, con el 13,3%; alquileres de viviendas, con el 12,5%; impuestos, tasas y expensas, con el 8,5%; y préstamos de familiares, amistades o prestamistas informales, con el 4,7%.
También aparecen servicios de empresas privadas, con el 4,3%; educación privada, con el 2,2%; otras deudas sin especificar, con el 2%; y servicios públicos, con el 1,8%.
El 47,5% cree que no podrá pagar todas sus obligaciones
La expectativa de las familias sobre sus posibilidades de salir del endeudamiento también empeoró.
El 47,5% de los hogares considera que no podrá afrontar la totalidad de sus deudas. En marzo de este año ese porcentaje era del 37%; durante 2025 alcanzaba el 24% y en 2024 se encontraba en apenas el 18%.
Además, otro 15% de las familias directamente no logra proyectar cuál será su situación financiera futura.
Los resultados muestran que el problema ya no está concentrado solamente en cuántos hogares tienen deudas. El deterioro aparece principalmente en la multiplicación de obligaciones, el crecimiento de los incumplimientos, el aumento de la judicialización y la proporción cada vez mayor de los ingresos familiares destinada a pagar compromisos anteriores.
El informe del IETSE considera que el escenario configura un proceso de sobreendeudamiento que excede las decisiones financieras individuales y plantea la necesidad de analizar conjuntamente la evolución de los ingresos reales, precios, tarifas, empleo, condiciones de acceso al crédito y mecanismos de refinanciación.









