La Mañana de Mercedes

Exclusiva: “La visita del Papa tiene que ser una bocanada de esperanza y alegría”: monseñor Barba habló de León XIV y su vínculo con San Luis

El obispo de San Luis recibió a La Mañana de Mercedes luego de su encuentro privado con León XIV y reveló detalles de la audiencia. Contó qué le transmitió sobre la provincia, explicó por qué llevó al Vaticano una réplica del Cristo de la Quebrada y destacó la relación del Pontífice con Latinoamérica. También habló de la crisis, defendió una Iglesia cercana a la gente y dejó un mensaje especial para Villa Mercedes por la Virgen de la Merced.

Luego de su encuentro privado con el papa León XIV, monseñor Gabriel Barba recibió a La Mañana de Mercedes en el Obispado de San Luis y brindó una extensa entrevista en la que repasó detalles de aquella audiencia, pero también profundizó sobre su manera de entender la Iglesia, su vínculo con la provincia, la situación que atraviesa la sociedad y la expectativa generada por una futura visita del Pontífice a la Argentina.

Uno de los principales objetivos de su viaje fue llevar hasta el Vaticano la realidad de la Iglesia puntana y hacer que León XIV tuviera una referencia concreta de San Luis.

“Yo quería que el Papa León conozca a San Luis, que conozca la diócesis de San Luis, que conozca la realidad en la que estamos trabajando”, explicó Barba.

El obispo señaló que ese deseo venía desde tiempo atrás, aunque adquirió una dimensión diferente ante la posibilidad de que el Papa llegue a la Argentina.

“Esto era un deseo de tiempo atrás, pero con la visita a Argentina todavía es más importante. Yo estoy seguro que en noviembre, cuando nos volvamos a ver con el Papa y nos miremos a los ojos, se va a acordar perfectamente de lo que charlamos”, sostuvo.

Barba confía en que aquel encuentro permitió instalar a San Luis dentro de la mirada del Pontífice y lo expresó con una frase cargada de simbolismo: “En su corazoncito va a estar el pueblo de San Luis, va a estar el Cristo de la Quebrada y va a estar la fe de nuestra gente”.

La conversación también permitió conocer cómo fue el mano a mano con León XIV. Barba destacó especialmente que el Pontífice habla español, su paso por Perú y su conocimiento de la realidad latinoamericana.

“Con Francisco era muy fácil todo, demasiado fácil, porque era argentinísimo, argentinísimo”, recordó sobre el vínculo con el papa Francisco.

En el caso de León XIV, contó qué pensó mientras mantenía la audiencia: “Qué suerte que habla español, qué suerte que estuvo en Perú, qué suerte que entiende Latinoamérica, porque la comunicación con él fue muy fácil”.

Para Barba, compartir el idioma hizo posible que el encuentro tuviera un nivel de cercanía que sería mucho más difícil de alcanzar mediante un intérprete.

“Imaginate que haya un Papa alemán, holandés o de lo que sea y tenés que hablar por medio de un intérprete. Nada que ver. Eso te da intimidad. Él entiende Latinoamérica”, afirmó.

“Por más que haya nacido en Estados Unidos, está claro que entiende Latinoamérica, que somos una cultura y una historia particular. Así que otra vez un Papa, aunque sea nacido en Estados Unidos, pero que es latinoamericano”, agregó.

La reunión estuvo centrada fundamentalmente en la vida de la Iglesia de San Luis. Barba aclaró que no abordó con el Pontífice cuestiones políticas o sociales particulares de la provincia porque ese no era el motivo de la audiencia.

“Yo me centré sobre todo en la parte eclesiástica. Yo fui para hablar sobre el Obispado de San Luis, la Iglesia de San Luis, obviamente el pueblo. No nos metimos en cuestiones sociales, que si él me hubiera preguntado con mucho gusto le hubiera respondido”, explicó.

Su intención, señaló, era realizar ante León XIV una suerte de balance del trabajo desarrollado en la diócesis.

“Mi temática era que conozca la Iglesia de San Luis y hacerle, de alguna manera, como un reporte de lo que estamos trabajando, de los anhelos a futuro y demás. Así que fue muy lindo”, manifestó.

El Cristo de la Quebrada llegó al Vaticano

Uno de los momentos más simbólicos de la audiencia estuvo relacionado directamente con la identidad religiosa de San Luis.

Cuando Barba confirmó que sería recibido por León XIV comenzó a pensar qué presente podía llevarle desde la provincia.

“Cuando me salió la entrevista dije: ‘Bueno, le tengo que llevar un regalo, una atención’”, recordó.

Inicialmente pensó en el ónix, pero luego decidió que había un símbolo que representaba con mayor profundidad la fe puntana.

“En un principio pensé llevarle algo de ónix, que es muy nuestro, que es propio, y después, con ese mismo criterio, muy nuestro y propio, ¿qué mejor que el Cristo de la Quebrada?”.

Finalmente llevó una réplica del Santo Cristo y aprovechó ese momento para explicarle personalmente al Papa el significado que tiene la devoción para los habitantes de San Luis.

“Le contaba: ‘El corazón del pueblo se sintetiza acá, la fe del pueblo de San Luis se sintetiza acá’”, relató.

Barba recordó que la provincia tiene dos grandes manifestaciones de fe, el Cristo de la Quebrada y el Señor de Renca, y que debía elegir una imagen para representar ese sentimiento popular.

El resultado, según aseguró, fue que León XIV comprendió inmediatamente lo que aquel Cristo significaba.

“Entendió muy claramente el significado de la fe del pueblo de San Luis. Claramente eso sí que lo entendió”, afirmó.

Para el obispo, además, esa devoción excede las fronteras provinciales y tiene un fuerte arraigo también en provincias vecinas como Mendoza y Córdoba.

“Caminar la calle, entrar a las casas, comer con la gente”

La entrevista avanzó luego hacia la manera en que Barba entiende su rol como obispo y la relación que la Iglesia debe mantener con la comunidad.

Recordó que hace 12 años, cuando fue ordenado obispo, recibió el consejo de un prelado mayor que intentaba transmitirle su experiencia.

“Un obispo viejito, con muy buena intención, como enseñándome a ser obispo, me decía: ‘Usted siempre ponga distancia’”, relató.

Aquella recomendación chocaba directamente con su personalidad y con la manera en que entendía su misión.

“Yo lo escuchaba y decía: ‘Pero yo tengo que nacer de nuevo para hacer eso’. Yo sabía cuando recién arrancaba, aun frente a esa recomendación, que yo no podía hacer de otra manera de como fui siempre. Punto. Nada más”.

Barba resumió entonces su concepción de una Iglesia cercana: “Caminar la calle, andar por todos lados, entrar a las casas, comer con la gente, llorar con el que llora y bailar con el que baila”.

Esa cercanía tuvo para él un episodio particularmente significativo apenas llegó a San Luis.

“La primera semana, cruzando la plaza Pringles, me cruzo cara a cara con una mujer, recién llegado. Se sorprende la mujer, me mira y me dice: ‘Qué lindo verlo igual a nosotros’”.

“Eso fue un mazazo”, reconoció.

El obispo aclaró que esa forma de relacionarse con la sociedad no implica alejarse de las reglas o principios de la Iglesia.

“Yo soy ortodoxo. Yo no invento nada y cumplo con lo que la Iglesia me pide. Ahora, se puede hacer de una manera o se puede hacer de otra”, explicó.

Y sintetizó la diferencia con otra definición: “Yo soy ortodoxo, sí, pero no soy formalista. Esa es otra historia”.

De llegar sin conocer a nadie a recorrer toda la provincia

Barba también recordó sus primeros contactos con San Luis y una particular coincidencia ocurrida antes de conocer que sería designado obispo de la provincia.

Meses antes de su nombramiento había pasado unos días de vacaciones en El Morro junto al obispo de La Rioja. En aquel momento observaba San Luis simplemente como un turista.

Poco después recibió la noticia que modificaría por completo aquella relación.

“Me vine sin conocer nada. Yo no conocía ni nada ni nadie. Vine así, en cero”, recordó.

Seis años después, aseguró que la realidad es completamente diferente.

“Hoy no solo conozco, sino que conozco mucho. Conozco toda la provincia, conozco la mayoría de los parajes, también la gente, la idiosincrasia, la cultura, las comidas, el folklore”.

Ese proceso de integración tuvo hasta una faceta musical.

“El primer año me grabé un pendrive con canciones y, como ando mucho en la ruta, escuchaba las canciones para después estar en las peñas y poder cantar”, contó.

“No podés no saber ‘Caminito del Norte’, ‘Rincón Puntano’. Esos temas, si no los sabés, chao, es como que te ponen una barrera”, expresó entre risas.

“No hay que tenerle miedo a las crisis”

Otro de los ejes centrales de la entrevista estuvo relacionado con el difícil contexto que atraviesan muchas familias y el papel que, para Barba, debe asumir la Iglesia en esos momentos.

“Yo uso la frase que dice que las crisis son oportunidades. Entonces, cuando tocamos fondo es también donde vamos a poder hacer más fuerza para salir para arriba”, sostuvo.

Y dejó una definición concreta: “No hay que tenerle miedo a las crisis, hay que enfrentarlas”.

En ese escenario consideró fundamental el acompañamiento espiritual y, principalmente, la cercanía.

“Claramente la fe acompaña el camino de la vida y la fe nos sostiene en el momento de la crisis. Por eso es tan importante que nosotros, desde la Iglesia, estemos cerca de la gente en todo momento, pero especialmente en los momentos de crisis”.

La conversación también permitió abordar la transformación tecnológica de la Iglesia y la utilización de las redes sociales.

Barba recordó que antes de la pandemia, cuando era obispo en Laferrere, había montado un sistema de cámaras dentro de la Catedral con la intención de transmitir las celebraciones para adultos mayores y personas enfermas.

“Yo pensaba: ‘Quiero grabar las misas para transmitirlas para los viejitos que están en los asilos, para la gente que está enferma’”.

La pandemia encontró aquel sistema prácticamente listo, pero su intención fue que las transmisiones no fueran simplemente un contenido para observar desde una pantalla.

“Yo no quiero transmitir la misa por televisión, que era YouTube en aquel momento. Lo que yo quiero es que la gente participe. No quiero que la gente vea la misa, sino que participe”, recordó.

Durante las celebraciones, colaboradores recibían mensajes de quienes estaban conectados y se los acercaban al altar para generar una interacción en tiempo real.

“Mientras yo celebraba misa tenía unos que estaban frente a la computadora, que leían los mensajes, me los pasaban al altar y entonces yo iba dialogando”, contó.

La experiencia le dejó una paradoja: “En toda la pandemia, donde más nos aislamos, fue donde más yo llegué a la gente”.

“Una bocanada de esperanza y alegría”

Sobre el final llegó una de las revelaciones de la entrevista. Barba contó que el propio León XIV quiso conocer qué expectativas había generado en el país la posibilidad de su llegada.

“Él me preguntó: ‘¿Qué voy a ir a la Argentina? ¿Qué se dice?’, algo así”, recordó.

La respuesta que le dio al Pontífice fue directa: “Mire, su visita generó mucha alegría y mucha esperanza”.

Para Barba, allí está precisamente el sentido que podría tener la presencia de León XIV en el país.

“Yo creo que va por ahí la pasada del papa León por la Argentina: que tiene que ser una bocanada de esperanza, de alegría”.

El obispo consideró que el impacto de la visita debería trascender incluso a los fieles de la Iglesia Católica.

“No solamente para los católicos, para el pueblo argentino”, remarcó.

“A los católicos, que nos confirme la fe, que nos reafirme el camino de creyentes; pero a los argentinos, que nos fortalezca en un caminar como hermanos, donde tenemos que caminar juntos los que pensamos distinto, los que creemos distinto, pero que estamos en una misma barca”, expresó.

El mensaje para Villa Mercedes

En el cierre de la entrevista, Barba dejó un mensaje especialmente dirigido a Villa Mercedes, en el marco de la proximidad de las celebraciones patronales en honor a Nuestra Señora de la Merced.

“Villa Mercedes se viste de fiesta ahora por su madre, que le da el nombre, que le da la identidad y que nos da la protección”, señaló.

Luego expresó su deseo para la comunidad mercedina: “Que la Virgen de la Merced, en esta nueva fiesta patronal, les dé la gracia que cada uno necesite y que nos proteja de todo mal”.

Finalmente, monseñor Barba cerró el encuentro con una bendición especialmente dedicada a Villa Mercedes.

“Les mando una bendición desde acá a los mercedinos, pero a todos los que, desde donde estén, nos sintamos parte de este caminar juntos. Que Dios los bendiga, que la Virgen de la Merced los proteja de todo mal”.

Javier Furlotti

Administrador VM Multimedia

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